No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte. Enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.
No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro. Acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu fracaso.
Recibirás un Cuerpo. Puede gustarte o no, pero será tuyo durante todo el tiempo que estés aquí.
Aprenderás Lecciones. Estás inscrito en una escuela informal de tiempo completo llamada vida.

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